De esa manera, la brecha media de pobreza expresada en términos de salarios mínimos, pasó de 70,5% al 117,8% desde 2016 a la fecha.

 

El trabajo registra además el impacto de la devaluación en materia de pobreza, junto con otros indicadores sintomáticos del deterioro de las condiciones de vida.

 

Los números derivados de la estadística pública marcan una caída de casi 13 puntos de poder de compra de los salarios sobre la canasta básica.

 

En ese marco, la UCA estima que mientras en el 2015 el porcentaje de indigentes alcanzaba el 4,5%, pasó a alcanzar el 6,1% en 2018.

 

Entre el periodo 2014-2016 a 2016-2018, la FAO estimó un aumento desde 2,5 millones de personas a los 5 millones con inseguridad alimentaria grave en el periodo en consideración.

 

Por otro lado, la pobreza alcanza a más de 10 millones de personas y representa un crecimiento de más de 3 millones de nuevos pobres desde el 2017. En el caso de la indigencia, son más de 2 millones de personas que no llegan a cubrir la canasta alimentaria.